Yo también creí que era quien hacía los partos

De veras, eso fue así. Mi ego fue tan grande como para creer que las mujeres parían gracias a mí. Bueno, tampoco voy a fustigarme, mi ego, o mi falta de experiencia y conocimiento sobre la fisiología del cuerpo femenino y del proceso del parto. Porque tras 5 millones de años de evolución ( desde que comenzamos a ser animales bípedos) tras un proceso de selección natural en el que las mujeres que no podían parir se morían y l@s hij@s de estas mujeres que no podían parir por algún motivo también se morían durante el nacimiento, y las mejores preparadas y con capacidad para reproducirse se perpetuaban, es lógico pensar que las mujeres que han llegado, generación tras generación, hasta el día de hoy, son las que están mejor preparadas para parir.

 

Además tenemos una serie de ventajas ante nuestras antepasadas, una higiene adecuada, una nutrición mucho mejor, y unas medidas de actuación que pueden conseguir que una mujer que por algún extraño motivo no puede parir lo acabe haciendo, mediante parto instrumentado o intervención quirúrgica (cesárea), que para eso están esas intervenciones, para utilizarlos en caso de que el proceso normal no funcione.

 

Pero no. Cuando eres una persona estudiada, que te has pasado la mayor parte de tu vida luchando para llegar a ejercer una profesión, te sientes importante y crees que puedes ayudar. Luego llegas y te encuentras con una forma de trabajar que se basa completamente en la prevención, y en el hospital se llevan a cabo muchas intervenciones intentando evitar posibles riesgos para el bebé o la mamá. Muchos de los partos tienen dificultades para avanzar, o sufren el agotamiento del bebé o la mamá durante el proceso.

 

Lo que no sabes es que muchas de esas intervenciones que se llevan  a cabo para prevenir posibles problemas, acaban causándolos. Lo que no imaginas, es que además de aprender sobre la anatomía, las fases y cómo intervenir en caso de dificultades, hay que aprender sobre fisiología, y acerca de la influencia de las condiciones externas y emocionales de la mujer en su proceso de parto. Y claro, al impregnarte de todos los miedos, al integrar todas esas intervenciones frecuentes como normales, acabas pensando que las mujeres tienden a tener dificultades para parir, y que lo normal es que necesiten de la ayuda de profesionales estudiados y respetados como nosotros. Hablo de mí hace tiempo, y de tantas matronas, y también de much@s ginecólog@s formad@s en patología y en cómo actuar ante ella, que no saben disfrutar del parto como el proceso maravilloso que es sin hacer otra cosa que no sea acompañar, apoyar y vigilar, claro que eso es más deber de la matrona.

 

Con suerte, algo chirriará en tu interior y te dirá que no puede ser, que no es lógico que un proceso fisiológico como parir, en mujeres sanas y con un embarazo controlado, necesite ser intervenido constantemente, uno tras otro, como si hubiéramos perdido en los últimos 100 años la capacidad otorgada por millones de años de evolución. Hay teorías que defienden el hecho de que al pasar a caminar de forma erguida, al ser bípedos, la capacidad de parir se dificultó. Pero incluso ante eso, la naturaleza ya utilizó su sabiduría para lograr que naciéramos pronto, a los nueve meses de embarazo, y con la consecuencia de ser mucho más inmaduros que otros mamíferos y necesitar de un proceso de exterogestación, de adaptación al exterior con una necesidad de contacto y atención constante por parte de la madre (e incluso en eso intentamos en ocasiones cuestionar el instinto y lo natural).

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Y efectivamente, poco a poco pude comprobar que cuanto más confías en la mujer y en su capacidad de parir, cuanto más sabes transmitirle esa confianza en forma de apoyo y empatía, y cuanto más facilitas el devenir fisiológico del proceso adaptando el entorno y tu actuación a lo que ella necesita, más partos “naturales” o eutócicos acompañas y presencias.

 

Pero no lo digo yo. Que soy un mindundi. Lo dice la OMS (Organización mundial de la salud) en sus recomendaciones, en España se llevan a cabo más cesáreas, partos instrumentados y episiotomías de las necesarias. Se hacen kristellers ( la maniobra de apretarte la barriga para “ayudar al bebé a salir”) cuando está totalmente anti-recomendado. Se monitoriza constantemente sin necesidad, existiendo evidencia de que no beneficia al proceso de parto ni existe relación directa con el resultado neonatal. Se utiliza la oxitocina sintética más veces de lo adecuado, o se ve la posición de litotomía (en el potro boca-arriba) más de lo necesario.

 

Y espero que no se me malinterprete, por suerte tenemos alguna de estas intervenciones por si son necesarias. La mayoría de mujeres serían capaces de parir con las condiciones y el apoyo adecuado, pero para las que no, necesitamos los avances de la ciencia y la preparación de l@s ginecolog@s formados para intervenir. El problema es cuando nos creemos por encima de la evolución y dejamos confiar en la capacidad de las mujeres. Entonces comenzamos a hacer del parto una especie de proceso necesario, un trance inevitable pero indeseado que no depende de la mujer si no de las personas del exterior. Las futuras mamás creen que no tienen nada que opinar en ese momento, los planes de parto no tienen sentido porque los profesionales saben de sobra que tienen que hacer, el instinto y la comodidad de la mujer se supeditan al del profesional, y el empoderamiento y la autorresponsabilidad de un proceso que es vuestro desaparecen, convirtiendo ese momento que debería ser mágico, en un escollo a superar lo antes posible. Dejamos de acompañar partos, de asistirlos, y pasamos a hacer los partos, como la parte principal de ellos, nuestro ego se infla y el agradecimiento de la mujer es enorme, somos sus salvadores.

Es entonces cuando nos creemos que las mujeres paren gracias a nosotros, pero la dura realidad es que si hacemos lo que no debemos, las mujeres paren A PESAR DE NOSOTROS.

 

¿Por qué no adaptamos las condiciones del medio en el que pare la mujer, de forma que ella pueda segregar su propia oxitocina, acompañada de las endorfinas que hagan del proceso algo más placentero? ¿Por qué no dejamos que adopte la posición que su cuerpo le pida,  observando las señales, y nosotros escuchamos al bebé de forma intermitente mientras todo vaya bien? ¿Por qué no intentamos apoyarla y animarla si trae plan de parto o desea parir sin epidural, para que lo intente, sin juzgarla, y en el caso de que la necesite se le pone? ¿Por qué no se intenta, con epidural o sin ella, en caso de que no sea parto instrumental, que para en cualquier otra posición que no sea en litotomía (la peor postura fisiológicamente hablando)?

 

Son muchas preguntas que aún deberíamos hacernos todos los profesionales. Tengo la firme convicción de que cuando se actúa así ante los partos, se hace pensando en el bien de la mujer, pero sin hacerle ningún bien, no creo que se haga por dejadez o desprecio, aunque también habrá casos. Está claro que es más cómodo tener una parturienta con la epidural puesta desde el minuto uno, monitorizada constantemente,  pudiendo observar las contracciones desde el monitor central y controlando más los tiempos, para que al final para en una posición cómoda para el obstetra. Y si además es lo que has visto y hecho siempre, puedes llegar a pensar que es lo mejor. Y en alguna ocasión no dudo que sea necesario, pero no siempre.

 

Lo apropiado, y lo que realmente facilita el parto, es tener la información previa que te haga creer que puedes parir, conocer tus propios recursos y  el apoyo constante de una matrona que te ayude y te guíe si lo necesitas, que vigile que la fisiología no se desvíe hacia la patología, y si lo hace, el saber que tienes ahí al obstetra que está increíblemente preparado para poder intervenir cuando el parto pasa a ser distócico y abandona el camino de la normalidad.  Entonces sí, es necesario actuar, y ¡Gracias, a que podemos hacerlo y tenemos los medios!. De todas formas, el riesgo cero no existe y no se puede alcanzar de ninguna de las maneras, por mucho que nos empeñemos.

 

Lo que no es positivo ni beneficia al parto ni a las mujeres y los bebés es actuar como si directamente existiera dicha patología, en el caso de los nacimientos, poner el parche antes de tener la herida suele causar una desviación hacia lo patológico. La prevención excesiva hace imposible el curso normal del proceso. Y en eso influye el medio en el que nos hemos formado como profesionales obstétricos, y también las condiciones sanitarias de algunos hospitales, que debido a la alta carga de trabajo, y a la desproporción de mujeres- matronas, hace muy difícil que se puede atender como se debería, aunque se quiera.

 

Y ya lo confieso desde la primera línea, puedo (sin orgullo) decir, que yo también creía que lo normal era que los partos fueran mal.  Cuando lo que ves es eso, no  te planteas que algo estemos haciendo mal para que así sea. Pero cuando empecé a confiar, cuando creí en la capacidad de parir, cuando enfoqué toda mi energía en que la mujer pudiera hacerlo, me di cuenta de que yo no hacía los partos, los hacíais vosotras, y yo os acompañaba, os ayudaba a lograrlo, simplemente.

 

Para poder cambiar todo tu esquema mental y modificar la forma de trabajar, tienes que ser humilde. Humilde porque has de reconocer que no lo estabas haciendo del todo bien, y cuesta. Tienes que tragarte tu ego, y a las personas cambiar nuestros esquemas mentales y reconocer que nos hemos equivocado, nos jode. Cuantos más años actuando de determinada manera más difícil es. Yo lo hice y descubrí cual es el trabajo real de una matrona. Por eso entiendo que quien tiene la función de tratar la patología del parto, tienda a ver el proceso como patológico. Por eso sé que el profesional que debe acompañar a la mujer durante un trabajo de parto de bajo riesgo es la matrona, y debe confiar en la mujer.

 

De la misma forma, si en algún momento la evidencia científica o los hechos me demuestran que cuanto más intervienes un parto mejores resultados tienes, que es necesario que actuemos y dirijamos los nacimientos, me tragaré de nuevo mi ego y cambiaré.

Si me demuestran que efectivamente la mujer ha perdido su capacidad de parir, con todo mi dolor, asumiré que me he equivocado. Volveré a “HACER” yo los partos.

 

Pero permitidme que lo dude.

Y mucho.

13 comentarios en “Yo también creí que era quien hacía los partos

  • Alejandro, te felicito por la luz que has adquirido, y por la humildad de reconocerlo y compartirlo. Espero que un día no muy lejano, seamos capaces de entender, que lo es, es y nos dediquemos a recibir la vida de la forma que es imprescindible, para que la paz se instaure en el mundo.
    Y también espero, de las autoridades sanitarias, en donde obligan a las mujeres a ir a parir, que tomen cartas en el asunto y releguen de las salas de partos a todos lo que no quieran ver eso que tú has visto y pretendan continuar perpetuando el disparate en el que hemos convertido la entrada al mundo de tantas y tantas criaturas.
    Gracias por tu sinceridad
    Un abrazo de luz, Ángeles Hinojosa

    • Es un gran halago, solo intento transmitir lo que siento y creo sobre un proceso maravilloso como el embarazo y parto, por si a alguien le sirve. Un abrazo enorme!

  • Exelente articulo, me ayuda a llenarme de valor para enfrentar mi parto que se aproxima, soy de Colombia pero estoy casada con un italiano y vivo en Turin, este proceso es un gran reto para mi, pues aparte de ser primeriza, tengo que lidiar con las ideas y conceptos esquematizados de la gente que me rodea, todos tienen mas miedo que yo y como he decidido que si todo va bien espero poder llevar a cabo mi trabajo de parto en agua, la familia de mi marido esta horrorizada, dicen que es antihigienico, pero como le dige a mi suegra en una oportunidad ” esto es una decision absolutamente personal y ademas yo no me tengo asco a mi misma ” pero es impresionante la testarudes y la prepotencia con la que siguen a Toda costa interferir en mi descision, porque quieren que mi parto lo siga un primo de mi esposo que es ginecologo, pero no se si en realidad pueda decir que “lamentablemente” pues visto su prepotencia, diria que a la final es a mi favor que en el hospital donde trabaja no tienen la tina para el parto en agua.
    En todo caso la familia en general sigue opinando a diestra y siniestra tratando de hacerme cambiar de opinion manifestation sus mil miedos y trando de hacerme ver como alguien que no sabe a lo que se va a enfrentar tal cual como lo dice el articulo; como si fuera algo patologico en donde es mejor que me entregue a Las manos expertas del primo ginecologo que a demas le encanta hacer cesarias tanto que en el primer parto de su esposa la cual podia tener un parto natural, el simplemente se lleno de ansiedad y decidio hacerlo por cesaria, asi que ahora su mujer que espera el tercer hijo le ha tocado seguirse practicando cesarias.
    Incluso en la ultima ecografia que me hice con el, me dijo en forma de ” broma” te deseo que el bebe no se gire y que te hagan una bella cesaria! …Dios me libre y pido al universo que habra las puestas necesarias para poder tener un parto natural y hermoso como lo deseo.
    Gracias por estos articulos que me ayudan a adquirir mas seguridad a la hora de hacerme valer.

    • Hola Isis, espero que tengas mucha suerte en el proceso, muchas veces el síndrome del recomendado no hace ningún bien, y hay mucha ignorancia de lo que significa una cesárea (una cirugía al fin y al cabo). Si no deseas parir así o asistida por esa persona, escúchate y si tienes fuerzas busca alguna alternativa, si no, deja claro cuales son tus prefencias. Mucho ánimo, poquito a poco intentaremos cambiar esta forma de entender el nacimiento.

      Abrazos para tí!

  • Estupendo artículo Alejandro y mucha suerte isis luna!
    Yo tuve la suerte de parir por primera vez en Australia, donde el concepto de parto respetado nos lleva mucha ventaja. Y aprendí de mi matrona -que me acompañó durante todo mi embarazo, parto y postparto- que mi cuerpo está perfectamente diseñado para engendrar, parir y lactar. Así que tuve un parto en el agua precioso. Y de vuelta en España, ya con la lección aprendida, tuve otro parto en el agua precioso. Dos experiencias fantásticas y profundamente maravillosas.
    Experiencias sin duda mejores que las de la mayoría de mis amigas que dicen haber pasado un infierno en parto y postparto.
    Lo gracioso es que cuando lo cuento la mayoría de la gente piensa que estoy loca, poco saben que en verdad los locos son ellos!

    • Me alegro muchísimo de que tuvieras suerte con los partos, debería ser así para todas las mujeres. La pena es que se ve lo frecuente como lo correcto, aunque sea una locura, aunque la evidencia científica no lo respalde. Seguiremos luchando. Abrazos!

  • Muchas Gracias Lorena, que bonio encontrar a alguien que pueda hablarme desde su propia experiencia, aun aqui, no he encontrado a nadie pero sigo confiando que la vida me tiene preparadas muchas sorpresas y espero encontrar a las personas correctas que me acompanen en ese momento tan especial para mi.
    Y si asi es, la gente te mira y hacen comentarios como si estuvieramos locas y fuera de la verdad…por eso digo que son muy prepotentes, pero bueno, Paz-ciencia!
    Abrazo.

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