Se confirma, también el cerebro de la embarazada cambia (a mejor).

Un reciente estudio científico confirma que durante el embarazo el cerebro de la mujer se modifica para adaptarse a la nueva etapa. Y digo confirma, porque much@s ya lo suponíamos hace tiempo. 


En el ser humano  el sistema nervioso ( donde se encuentra el cerebro), así como el endocrino ( hormonas) y el inmunológico ( defensas), están íntimamente relacionados, afectando los cambios de uno en los otros y viceversa. Interactúan y se modifican constantemente, y eso ya lo demuestran muchos estudios, pero no sólo durante el embarazo, en las diferentes etapas de nuestra existencia, durante los ciclos femeninos, ante distintas emociones y adaptándose a las necesidades de cada situación personal. El cuerpo tiene esa maravillosa capacidad plástica de amoldarse a lo que necesitamos, aunque a veces nos empeñemos en otorgar a esta maravillosa máquina de ingeniería evolutiva y genética menos valor del que deberíamos. Por lo cual era lógico pensar que si el cuerpo de la mujer cambiaba durante el embarazo el cerebro de alguna manera también lo haría. dsc_0299

 

Por eso, las personas no actúan siempre igual, no tienen siempre las mismas necesidades.

Por eso, deberíamos escuchar nuestro cuerpo, aprender a enfocar, comprender y manejar las diferentes emociones que tenemos. Ser capaces de conectar con nosotr@s mism@s, de permitirnos sentir determinadas emociones, identificarlas y l@s de fuera, especialmente profesionales sanitarios, permitir y fomentar esa conexión mente- cuerpo, y respetar los cambios fisiológicos que en estos se producen, casi siempre con alguna función y objetivo positivas. 

Por eso, todo lo que pasa por nuestro cerebro afecta al resto del cuerpo, y al revés. 

El embarazo, el parto, o el puerperio, no podían ser menos. La mujer afronta una de las etapas más importantes de su vida, uno de los cambios vitales más intensos y potentes. Y el cuerpo, el cerebro y todos nuestros sistemas de adaptan. Pero CUIDADO, ya que ESTO NO ES SINÓNIMO DE ENFERMEDAD, como a veces creemos. Son cambios totalmente fisiológicos y adaptativos, simplemente el cuerpo prioriza unas cosas, mientras que otras resultan menos importantes. 

En el caso del embarazo, evidentemente el cerebro y el cuerpo de la mujer se amoldan  a lo que en ese momento es prioridad máxima: el bienestar del bebé y su futuro cuidado por quien más preparada está para hacerlo, la madre. Los estudios también muestran que estos cambios no se producen en el padre (que más quisiera yo), ya que evolutivamente es la madre la que mejor preparada está para cuidar a su criatura.

Por lo visto, entre los cambios que se han podido observar, está la perdida de sustancia gris y conexiones neuronales en la zona relacionada con las habilidades sociales y la empatía con los demás. Sin significar estos cambios una perdida de las capacidades, si no simplemente una reestructuración de dichas capacidades, que permitan a la madre ser más eficaz a la hora de entender a su bebé y aumente sus capacidades de detección de posibles amenazas externas.

Explicado en términos “científicos”, vuestro cuerpo y vuestro cerebro son muy listos, y os permiten que seáis las mejores madres posibles para vuestros bebés, y que de paso, podáis mandar (si hiciera falta) a tomar viento o pegar un bocao en el cuello a quien pueda suponer una amenaza para estos o entorpecer vuestra crianza. Así que otro problema de lógica resuelto y demostrado por los estudios científicos:  No hay mejor madre que vosotras, (vuestro cerebro se encarga de eso), y cuando se trata de vuestros hijos, como dirían en mi tierra “no tenéis el chichi pa’ farolillos”.

En definitiva, me alegro de que salgan estudios como estos, que demuestren la inmensa capacidad generativa de cambio que tenéis, como alguna vez he dicho, sois mágicas. Y si esa capacidad infinita de amoldamiento a las necesidades no son magia, entonces no se lo que puede ser la magia.

Ahora a seguir investigando, a ver si prontito salen muchos estudios como este, que también hacen falta, y que en lugar de contarnos que durante el embarazo hay más riesgo de tal o cual enfermedad, o que comparen resultados de cesarea de repetición o inducción de parto en caso de cesarea previa ( por decir algo), nos cuenten algo así:

¡Confirmado! Nuevos estudios concluyen que durante el embarazo el cuerpo de la mujer se prepara de forma integra para que cuando llegue el parto sea capaz de ayudar a nacer a su criatura por si misma, sin necesidad de que le haga nadie el parto. ¡Es un descubrimiento único! ¿Quien iba a decir que todos esos cambios raros que se producen no eran señal de patología, si no un indicativo de la capacidad de la mujer para poder parir? A partir de ahora podremos afrontar el embarazo como una serie de cambios benignos que lleven a un estado de plenitud de las mujeres, celebrémoslo acompañándolas en esta etapa de maravillosas transformaciones, y simplemente observando que el cuerpo siga el camino de la normalidad, permitiéndole que haga su trabajo tan bien como de costumbre, y actuando solo en casos estrictamente necesarios. 

Enhorabuena mamás, sois perfectas, con vuestros cambios y todo.

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