Carta para ti, si no pudiste dar el pecho.

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Muy buenas, me llamo Alejandro y soy matrón, un enamorado de mi profesión, de todo lo que tenga que ver con la maternidad; el embarazo, el parto, y por supuesto la lactancia y los recién nacidos.

 

En primer lugar, quisiera pedirte perdón de antemano por atreverme a dirigirme a ti, y cuando digo a ti, me refiero a esa persona que tenía intención de dar el pecho y no pudo hacerlo por cualquier causa, y respetando completamente a quien directamente por cualquier motivo (que quizás no me incumba) no lo intentó o consideró que no debía hacerlo.

 

Me gustaría comenzar disculpándome. Disculpándome porque soy un acérrimo defensor de la lactancia materna, soy alguien que está convencido de sus beneficios para la mamá y el bebé, y las personas como yo a veces pecamos de hacer una propaganda que si bien está justificada por la importancia del tema y por los estudios científicos, puede herir los sentimientos de personas que por X o por D no dieron el pecho, o no todo lo que le hubiera gustado.

 

Lo último que pretendería que pensaras es que l@s profesionales como yo queremos juzgarte ni a ti ni a nadie, y muchísimo menos que estemos catalogando a nadie como mala o como buena madre, y por supuesto créeme cuando te digo que sé que pudiste intentarlo y no conseguirlo.

 

Cuando me dirijo a las mujeres embarazadas y les hablo de la lactancia, siempre les digo que si quieren, podrán dar el pecho, y cuando digo esto, es porque sé que fisiológicamente, prácticamente todas las mamás están preparadas para hacerlo y necesito que lo crean , ya que nuestra propia clasificación animal nos define, somos mamíferos, y excepto raros casos (que también los hay), en nuestra especie tenemos la maravillosa facultad de poder amamantar a nuestros bebés y alimentarlos con el producto más barato, más sano, y más increíble que existe, la leche materna.

 

Ahora bien, cuando dices que no pudiste dar el pecho, que surgió tal o cual problema, y que hiciste lo que pudiste, estoy convencido de que fue así, y no debes culparte por ello.

 

Las personas somos seres físicos, psíquicos, y sociales. Y a pesar de que la física nos haga estar preparados para amamantar a nuestras crías, los otros dos factores son también una parte tremendamente importante en el tema de la lactancia.

 

Como decía el gran Filosofo español Ortega y Gasset  “yo soy yo y mis circunstancias”, y es imposible desprenderse de ellas. De nada vale que la fisiología sea correcta, si emocionalmente no estamos preparados, o si la sociedad que nos rodea no acompaña en este acto tan humano que es amamantar.

 

Todo lo externo influye en la producción de la Oxitocina (hormona encargada de la expulsión de la leche) y la Prolactina (encargada de la producción de esta), los miedos, el estress, las prisas, la tristeza, etc.

 

Es imprescindible la información adecuada, es imprescindible el ambiente correcto, y son importantísimos los apoyos necesarios durante este proceso, y aquí es donde culturalmente fallamos, y donde much@s profesionales podríamos cantar el “mea culpa”.

 

Partiendo de las políticas de conciliación familiar precarias en comparación con otros países, pasando por una reciente cultura del biberón, alimentada por las grandes empresas y los intereses económicos, y llegando a una sociedad industrializada donde la liberación de la mujer se acaba confundiendo con la necesidad de no amamantar para avanzar social y económicamente.

 

Fallan muchas cosas, a veces damos mensajes contradictorios, o no mostramos donde conseguir los apoyos necesarios una vez ha pasado el nacimiento, o no sabemos cambiar esta cultura” antinatura”  que hemos aceptado tanto tiempo como natural.

 

Faltan muchas cosas, pero quiero que sepas que somos much@s l@s que intentamos cambiar todo esto, l@s que queremos que aquella persona que desee dar el pecho, pueda hacerlo sí o sí. Y quien no quiera, que no lo haga porque también está en su derecho.

 

El problema es que en este tema, es muy difícil dejar de lado lo personal, y cuando alguien defiende una forma de criar y alimentar,  inevitablemente está haciendo que quien lo haya hecho de una forma distinta se sienta cuestionado. Y esto es así en los dos sentidos.

 

Te pediría que por favor, cuando alguien ensalce la lactancia, no te sientas juzgada, y a quien ha querido y conseguido dar el pecho, que no juzgue a quien no lo haga, cada cual tiene sus motivos.

 

Aquí no se trata de crear dos bandos, no hay buenas ni malas, capaces o no capaces, hay personas que toman decisiones y que tienen unas circunstancias.

 

Por ello, me gustaría que nadie dudara nunca de que lo que hacemos l@s matron@s lo hacemos porque sabemos que es nuestro deber, porque creemos en ello, y en ningún caso para atacar o juzgar, y si alguna vez ocurre, ruego que se nos disculpe por ello, porque no es nuestra intención.

 

Sé que realmente muchas mujeres quisisteis dar el pecho y fue difícil, y en ocasiones no se pudo.

 

Yo seguiré desde mi pequeña y humilde parcela, intentando que eso pase lo menos posible, y que aquella mujer que desee dar el pecho, tenga todo a su favor, y a pesar de las dificultades pueda conseguirlo.

 

Gracias por dedicar tu tiempo a leer esta carta y recuerda que para lo que necesites, cuenta con tu matrona.

 

Un grandísimo abrazo.