No debes leer este artículo

¡Vaya! Si estás leyendo este artículo doy por hecho que, o no he sido muy convincente, o bien has decidido hacer justo lo contrario a lo que te he dicho en el título del mismo. Bueno, podemos probar una vez más, a ver si en esta ocasión tenemos más suerte y haces lo que te digo.

No debes seguir leyendo este artículo.

¿Sigues por aquí? Si te he advertido de que no lo leyeras (y soy yo quien lo escribo), ¿qué ocurre para que lo estés haciendo?

Puede deberse a una sencilla razón, a una regla de la comunicación y del pensamiento que mucha gente desconoce:

Cuando formulamos un objetivo, una orden, una sugerencia, o un pensamiento de algo que queremos llevar a cabo o que pretendemos que alguien lleve a cabo, debemos hacerlo siempre en positivo.

Nuestro cerebro no puede pensar en negativo, no existe el NO, excepto en el lenguaje. Cuando te he dicho que no debías leer este artículo, la única forma que tiene tu mente de comprenderlo, es haciendo una representación sobre leer este artículo. Y eso aumenta las posibilidades de que lo hagas.

358dbc76a146ddf6f1aaf2ec26a5f502_by-sallyh-on-tuesday-may-25-no-clipart_200-200

Te voy a poner un ejemplo. Si te dijera: NO PIENSES EN UNA VACA. ¿Cuál es la primera imagen que se viene a la cabeza? Pues efectivamente, aparece una vaca. Sí o sí. Porque en tu cerebro las NO vacas no existen. Así que la única forma que tiene tu cerebro de “no pensar en una vaca”, es pensando en ella y después quitándola, borrándola, tachándola, o cambiándola por otro objeto. ¿Comprendes por qué es importante formular lo que queremos en positivo?

¿Y entonces cómo podríamos hacer para no pensar en una vaca? Pues tenemos otras millones de cosas en las que pensar. Si yo te digo ahora mismo, “PIENSA EN UN UNICORNIO”, no estarás pensando en una vaca, ni en un coche, ni en el sol (hasta ahora mismo que los he nombrado).

Es por ello que debemos enfocar nuestras energías y nuestro pensamiento hacia aquello que queremos conseguir, porque representándonos lo que buscamos y no lo que no queremos, es como conseguimos acercarnos a ello.

Este error en nuestro pensamiento nos lleva a multitud de conflictos con nosotros mismos y con los demás.

Si a nuestr@ hij@ le decimos “NO TE CAIGAS”, estamos haciendo que en su mente se represente el proceso de caerse. Sería mucho más útil decirle “mantén el equilibrio” (por ejemplo), y aumentaríamos las probabilidades de que se mantuviera en pie.

Si nos repetimos a nosotros mismos, “No voy a enfadarme”, nuestro cerebro no interpreta el “no enfado”, sería mucho más productivo decirnos “estoy alegre”, o imaginarnos a nosotros mismos en la situación deseada sintiendo felicidad.

Cuando tenemos conflictos con alguien, y le hacemos una lista o le recordamos las cosas que “no queremos que haga”, no le estamos facilitando el trabajo, porque se tiene que representar haciendo esas cosas. Sería mucho más fácil decirle aquello que queremos que haga, o lo que nos gusta.

Deberíamos acostumbrarnos y aprender a pensar en positivo. Cuando piensas en aquello que deseas conseguir, irremediablemente tu cerebro lo imagina, lo visualiza, y tú puedes empezar a dar los pasos necesarios para conseguirlo.

En el caso del embarazo y el parto, podríamos poner muchos ejemplos útiles, pero voy a explicar uno sencillo que siempre uso.

Si cuando estamos en el proceso de parto, no hemos explicado esta sencilla regla de pensar en positivo a una mujer y ella durante las contracciones se repite a cada momento el típico “no me duele”. ¿Pensáis que el cerebro es capaz de representar ese “NO DOLOR”? Efectivamente, no. El cerebro se representa el dolor, y actúa como una tecla que lo acentúa.

Es mucho más útil que una mujer de parto a la que le aparezcan mensajes negativos en su mente, o que pretenda tranquilizarse y llevar mejor el parto, se enfoque precisamente hacia aquello que quiere lograr.

Podríamos utilizar, por ejemplo, algunos de estos objetivos.

“Estoy tranquila”

“Mi bebé y yo estamos bien”

“El parto va bien”

“Respiro profundo y me relajo”

“la contracción me ayuda y mi útero está anestesiado”

 

Todos estos pensamientos formulados en positivo ayudarán a que el proceso sea más satisfactorio. Al menos mucho más que los pensamientos negativos o mal formulados.

Esto se puede extrapolar a cualquier momento de la vida. ¿No conocéis a personas completamente negativas, siempre quejándose, a la que efectivamente parece que todo les va mal, siempre? ¿Y a otras que visualizan lo que quieren, que piensan en positivo siempre? Y oye, ¡Encima siempre tienen suerte!

Esto no es casualidad, está totalmente relacionado. Evidentemente pensar en positivo o en negativo no te exime de que puedan suceder cosas que no desees o al revés, pero influye mucho en cómo asumas esas cosas, y hacia qué tipo de cosas quieres dirigirte.

Esto de pensar en aquello que deseas conseguir y con una formulación positiva, evidentemente requiere un entrenamiento si llevamos toda la vida enfocándonos en lo que no queremos, pero se puede conseguir.

Así que si has llegado hasta aquí, supongo habrá quedado claro que el título de “NO DEBES LEER ESTE ARTÍCULO” no funciona, ahora ya sabéis por qué.

Así que ahora, tod@s a intentar pensar en positivo.

¡Saludos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *