¿La maternidad disminuye la calidad de vida?

Hace relativamente poco tiempo se armó un gran revuelo en las redes sociales cuando Samantha Villar, (periodista que saltó a la fama con su programa 21 días), declaró en una entrevista en la que promocionaba su nuevo libro que el hecho de ser madre le había hecho perder calidad de vida.
En primer lugar, me gustaría dejar claro que no tengo nada en contra de sus declaraciones ni de su opinión: faltaría más que alguien no pudiera decir lo que piensa, que dejáramos de poder expresarnos. Ella hablaba sobre su vivencia, sobre cómo estaba sintiendo su maternidad, y por supuesto que está en su derecho. Hay tantas formas de vivenciar algo como personas en el mundo y si esa es la suya y quería hacerla pública ¿Por qué no?
En segundo lugar, me gustaría plantear una cuestión al respecto. ¿Se hubiera armado el mismo revuelo si las declaraciones las hubiera hecho un hombre? Porque yo he escuchado muchísimas veces y viniendo de hombres la advertencia que dice así: aprovecha ahora, disfruta, que cuanto tengas hijos se te acabó el rollo. Y si eso no es un aviso de que tu calidad de vida va a disminuir que venga dios y lo vea. Y eso tan solo como ejemplo de otras declaraciones al respecto.
Pero vamos al quid de la cuestión. ¿Realmente tener hijos te hace perder calidad de vida? Según mi punto de vista, y recuerdo que esta es MI opinión, no.

IMG_1615
Vaya por delante que yo soy un hombre y a quien más afecta el hecho de tener hijos es a la madre, debido a que los primeros meses de la vida el bebé es totalmente dependiente de esta, tanto nutricional como emocionalmente, y además las políticas de conciliación y laborales no ayudan demasiado. Y en esta fase temprana de la maternidad hay que elegir entre ser madre y lactar, o trabajar, aunque más tarde las tareas se pueden repartir entre los progenitores. Por suerte cada vez somos más l@s que luchamos para que cambie tanto esto como los roles de madre que cría y padre trabajador, que hace más sencilla la transición para el padre que para las mamás, que han visto durante mucho tiempo mermada su vida laboral y social una vez que tenían hijos.
Tener hij@s no es perder calidad de vida. Tener hij@s es asumir el mayor cambio de toda tu existencia. El problema es que muchas veces esto no se cuenta, no se habla o no se quiere ver. El problema es que a las personas nos cuesta cambiar. El problema es que vivimos en una sociedad que prioriza el ritmo frenético, el consumir-producir constante para mantenerte integrado. El problema, y aunque me duela decirlo, es que en esta sociedad que no tiene tiempo para parar y frenar la intensidad del día a día, los bebés estorban.
Si cuando quieres tener hijos pretendes vivir igual que antes, si piensas que es fácil, si crees que nada va a cambiar, entonces sentirás que has perdido calidad de vida. Pero eso no tiene por qué ser así. Cuando un@ hij@ llega al mundo, normalmente es porque tú lo has decidido, y eso conlleva un sacrificio que hay que asumir, ya que esa criatura depende totalmente de ti para crecer sano y feliz. Hablo de esto aunque sea hombre, porque mi mujer (que también ha sido madre reciente), es muy feliz en esta nueva etapa, está encantada.
La maternidad requiere varias cosas, y todas son imprescindibles para que sea satisfactoria.
Requiere amor incondicional

La naturaleza nos dota a las madres/padres de una capacidad de amar que nunca antes habíamos conocido. Tus prioridades pasan a ser las de tus hij@s, tus alegrías las suyas, un pequeño gesto suyo te llena por dentro y alimenta tu alma. Puedes mirar a esa criatura durante horas y sentir que no pasa el tiempo. Y ese amor incondicional está ahí para que puedas llevar mejor todos los sacrificios que tienes que hacer una vez han llegado al mundo.
Requiere tiempo

Esto parece de Perogrullo, pero la mayoría de las personas que van a tener hijos no se imaginan cuánto. Los primeros meses de vida la madre tendrá que dedicar 24 horas a cuidar a su bebé, sobre todo las que den el pecho. Un bebé solicita contacto, amor, cuidados y alimento casi permanentemente, y lo hacen no por capricho, sino porque lo necesitan para su correcto desarrollo. Esta cantidad de tiempo puede resultar abrumadora si se quiere llevar la vida de antes o si no nos habían avisado y nos pilla por sorpresa.
Requiere paciencia (y mucha)

Cuando quieres llegar a algún sitio a tiempo el bebé quiere comer, cuando tú tienes hambre hay que cambiarle el pañal, si tienes sueño, él/ella no. Así que hay que adaptar tus ritmos a los suyos. Y eso requiere paciencia, sobre todo para aceptarlo y saber que no siempre será así, que crecerán y os acabareis entendiendo a la perfección.
Requiere apoyos

Los apoyos durante la maternidad son muy importantes. Hay madres que crían solas a sus hij@s, y esto demuestra que se puede hacer y que son de admirar, ya que los apoyos tienen un peso vital en esta etapa de la vida. Tener personas en tu entorno que te ofrezcan ayuda, que te escuchen cuando quieras expresarte, que no te juzguen, y que simplemente estén ahí, es importantísimo. Un buen apoyo es aquel que te da la mano para mantenerte en pie y que te hace de escudo ante las críticas y miles de opiniones sobre tu forma de criar que tendrás que escuchar en esta etapa. Recuerda, tú eres la mejor madre, un apoyo real te lo hará saber. Ese apoyo puede ser por supuesto tu pareja, pero también algún@ amig@, familia, grupos de lactancia, matronas, y un largo etc.
Para mí, la calidad de vida se mide en base a la felicidad que siento. ¿Soy más o menos feliz ahora que tengo una hija?

Un bebé es un ser maravilloso que llega para enseñarte y remover tu mundo. Es una criatura que crecerá más rápido de lo que pensamos, por lo que debemos aprender a disfrutar de esta maravillosa y agotadora etapa en la que podemos tenerlo horas en nuestros brazos, extasiados de amor al verlos dormir. Un bebé depende de ti como nunca nadie lo ha hecho jamás, y pondrá a prueba tu fortaleza y tu amor hasta límites insospechados. Pero no siempre será un bebé, eso pasará y hay que tenerlo presente, es una época sacrificada que dará lugar a otra más sencilla.


Es duro, es el cambio más grande, es un terremoto vital.

Pero cuando tu bebé te mira a los ojos y sonríe, sabes claramente lo que es abrazar la felicidad, sabes que cada segundo a su lado es tiempo ganado al reloj, sabes que siempre guardarás en tu corazón cada momento compartido como el tesoro más grande.

En definitiva, cuando te das cuenta de que todos los sacrificios merecen la pena solo por poder sentir el amor más grande que existe, entonces entiendes…

Has ganado calidad de vida.

Un comentario en “¿La maternidad disminuye la calidad de vida?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *