Disfruta ahora, porque después…

¿Cuántas veces has escuchado esta frase o alguna de sus diferentes versiones? Desde que tengo uso de razón, me han estado preparando psicológicamente para atenerme a lo que va a llegar después, advirtiendome de lo negativo de la siguiente fase de la vida. La gente siempre te alecciona (con toda la buena intención del mundo, no digo yo que no) sobre lo que está por venir, la fase que ellos están pasando, sobre la etapa futura que inevitablemente será menos feliz que la que estás viviendo ahora mismo. Con el tema de la paternidad y la maternidad (y aunque dicen que no se advierte lo suficiente) me ha pasado lo mismo, y me lo siguen diciendo ¡ya estaba yo asustado por lo que me iba a encontrar! Pero eso me lleva sucediendo toda la vida.

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Recuerdo cuando era un niño e iba a la escuela. Disfrutaba como niño que era, pero con las limitaciones de depender constantemente de los demás, de pasar horas en pupitres haciendo tareas que no había elegido. Me decían: no sabes la suerte que tienes, todo el día jugando con los amigos, sin preocupaciones, sin responsabilidades, aprovecha que cuando seas adulto… Pero sin embargo, y aunque yo era feliz ahí, no dejé de serlo después.

Recuerdo cuando iba al instituto,  la adolescencia es dura, y yo además pasé una época difícil por una enfermedad del tiroides que me complicó la existencia. Me advirtieron que aquello era fácil, que yo solo tenía que estudiar sin preocuparme de nada más, me ponían la comida por delante sin tener que ganármela trabajando, tenía donde dormir y vivir sin pagarlo,  que disfrutara esa etapa, ya llegaría después la universidad y los temarios serían mucho más difíciles… Pero sin embargo, y aunque yo era feliz ahí…no dejé de serlo después.

Cuando llegó la universidad, una de las mejores etapas de la vida, hubo que estudiar, pero me las arreglé estupendamente para sacar adelante la carrera y socializar y salir todo lo que podía, con las ventajas de la mayoría de edad y la ganancia de libertad. Mientras tanto, ya me avisaban, “disfruta de lo que tienes ahora, la universidad es una etapa maravillosa, cuando te pongas a trabajar y tengas todas las responsabilidades de los adultos, se te acabó el chollo”…Y  sin embargo, y aunque yo era feliz ahí… no dejé de serlo después.

Más tarde me siguió pasando, me fui de casa joven, 23 años, para sacarme la especialidad de matrona, ya cobrando y siendo independiente económicamente, y fue una etapa maravillosa, la independencia económica y la libertad de valerse por uno mismo son increíbles. Además conocí a la que ahora es mi esposa, y aunque yo no tenía planteado casarme decidimos hacerlo, y fui yo quien se lo pedí. Y, ¿sabéis que? La gente me advirtió (cómo no) “ aprovecha ahora que estás soltero e independiente, cuando te cases y convivas con tu mujer se te ha acabado el rollo”, eso y muchas más frases que conoceréis… Pero sin embargo, y aunque yo era feliz ahí…no dejé de serlo después.

Me casé y conviví, sumergiéndome en una etapa maravillosa, no por casarme, pero sí por compartir mi amor con la persona que me hacía feliz cada día. Hacer cosas juntos, darnos cariño incondicional,etc. Y nos apeteció buscar hijos, hasta que conseguimos quedarnos embarazados.  Y… ¿A que no sabes qué…? Sí. Me avisaron de que tenía que aprovechar en ese momento, con hijos la vida no era lo mismo, ya no tenías tiempo para ti, etc, etc… Pero sin embargo, aunque era feliz ahí…¡lo sigo siendo ahora!

Ahora he sido padre, y aunque me vida ha cambiado muchísimo, duermo menos, y tengo menos tiempo de hacer cosas que me encantaría poder hacer… ¡Soy más feliz que nunca! Cada vez que miro a mi hija, cuando estoy con ella, siento que todo lo demás tiene menos importancia. Perder el tiempo con ella en mis brazos es ganárselo a la vida. Pero sorprendentemente aún me siguen advirtiendo y creo que lo harán el resto de mis días: que ahora porque es pequeña, cuando crezca, empiece a andar y tenga que ir detrás ya veré…cuando tenga otra criatura que me prepare…cuando sean adolescentes… y así podría continuar eternamente, y sin embargo yo  intento ser feliz en cada etapa de mi vida.

Creo que a las personas en general lo que nos asustan son los cambios. Y la vida es eso, principalmente un cambio constante. Ninguna etapa es igual que la anterior. En cada una hay motivos para disfrutar y otros que no son tan positivos. Pero nuestra felicidad depende sobre todo de a qué te aferras de cada momento, a qué le dedicas tu foco de atención;  a lo que te hace feliz o a lo que no.

A mí, personalmente, me encantan cada uno de los cambios que la vida me trae. No todos son fáciles, y llegarán momentos duros, eso es inevitable. Pero me parece un lujo poder evolucionar y disfrutar todas estas etapas distintas, sacando el máximo jugo a cada una de ellas. Tendemos a idealizar los recuerdos, el pasado en nuestra mente se modifica y muchas veces guardamos sólo aquello más positivo, desvirtuando el momento presente. Pero el presente es lo único que tenemos realmente, el presente es el único momento que podemos abrazar y disfrutar. Es nuestra responsabilidad empaparnos del “aquí” y el “ahora”, y lo que venga después dependerá también de nuestra actuación en este presente. Pero ese futuro también podemos hacerlo maravilloso.

Por eso cuando mi hija tenga uso de razón y le tenga que hablar sobre el presente y el futuro le diré:

Cariño, ahora estás viviendo un momento que tiene cosas maravillosas, disfrútalo, aprovecha cada segundo, porque la vida, tu vida, cambiará constantemente. Si aprendes a sacar lo mejor de cada momento, el día de mañana cuando tu vida cambie serás muy feliz, porque sabrás hacer mágica cada etapa de tu vida.

Un comentario en “Disfruta ahora, porque después…

  • Qué filosofía de vivir la vida más maravillosa. Has nacido y has aprendido solo a valorar cada momento de la vida presente y todo lo que te rodea. De lo negativo le das la vuelta y lo ves en positivo.
    Deberíamos aprender la mayoría de nosotros de ti. Yo lo intento cada día con tus consejos y tu ejemplo. Tengo que reconocer que tienes un don especial para contactar con las personas. En nuestro entorno familiar cuando tenemos algún problema emocional te lo contamos y con tus consejos y sopesando lo positivo, lo bueno de cada una de las experiencias, haces vernos lo mejor de ello. Además he aprendido de ti que si persiste lo que nos preocupa, tenemos que reflexionar y valorar si aquello que nos atormenta realmente nos aporta algo bueno para que siga en nuestro camino o es tiempo de cambiar y buscar otra cosa que nos haga más feliz.
    Muchas felicidades por ser como eres.

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